jueves, 6 de marzo de 2014

CORRESPONDENCIA CRUZADA ENTRE EL ALCALDE DE CASASALTAS -MIGUEL VILLAESCUSA INIESTA- Y LARGO CABALLERO.

 A propósito de la relación epistolar entre el edil casasaltense y 
el dirigente socialista madrileño.


[A cierta edad]
“debemos apresurarnos si queremos ver la tierra prometida”
-Gerald Brenan (1894-1987), escritor e hispanista británico-.




            Palabras previas.
Durante los trabajos previos de recogida de documentos para la composición de mi último libro –Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz (Valencia, 2011)- hallé un enigmático registro en forma de carta manuscrita, mediante la que el alcalde de Casasaltas (Valencia), señor Miguel Villaescusa Iniesta (1888-1970) se dirige al líder socialista, don Francisco Largo Caballero (1869-1946). El contenido de aquella carta -y la respuesta que suscitó del histórico sindicalista y político madrileño- fue incluido en el libro de referencia, con un breve comentario.[1]
El motivo de traer aquellos documentos a esta entrada no es otro que divulgarlos, con la secreta esperanza de que algún lector más avisado pueda darles algún sentido, en especial a uno de los párrafos iniciales, pues su discernimiento sigue siendo para mí inextricable. Quizá porque desconozco con detalle la vida de los personajes y el momento histórico en profundidad, de por sí muy complejo...
Invito a los presuntos lectores interesados en estos temas a que propongan otras hipótesis, pues aunque aparentemente los documentos carecen de relevancia general, no por ello dejan de ser curiosos, además de excepciones en la historiografía local.


Material, método y marco teórico.
Como se dice arriba, ambos documentos fueron publicados y comentados en mi libro citado, bajo el epígrafe: El alcalde de [Casasaltas] escribe a don Francisco Largo Caballero. El motivo de poner entre corchetes el topónimo aprovecha como fe de erratas, pues en el original pone “Casasbajas”, lo que obviamente es un error, ya que se trata de Casasaltas, un pueblo del valenciano Rincón de Ademuz sito en la zona meridional de la comarca, margen derecha del Turia, entre Ademuz y Casasbajas.

Los registros objeto de comentario se hallan en el Archivo Histórico Nacional [AHN] de Madrid, según puede verse en el portal PARES del Ministerio de Cultura, Fiscalía del Tribunal Supremo, Causa General. Ambos documentos se han transcrito ad pedem litterae, separándolos en párrafos para su estudio y referencia, a la vez que una mejor comprensión de su sentido. Previamente se hace un breve comentario de los personajes y del momento histórico de su data, que corresponde a los días previos a las terceras elecciones generales de la IIª República española (1931-36), convocadas por el Gobierno de Manuel Portela Valladares, y que tuvieron lugar en dos vueltas: los días 16 y 23 de febrero de 1936, respectivamente.
Para el cifrado de los principales personajes que se nombran, así como para otros conceptos generales, el autor utiliza Wikipedia, La enciclopedia libre; además de por la accesibilidad, su contenido puede servir al lector común para introducirle en el tema; ello sin menoscabo de la abundante y rica bibliografía existente.

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Vista parcial de Casasaltas (Valencia), desde la carretera de Ademuz a Valencia, vía Santa Cruz de Moya, Chelva y Liria (2013).


Primer documento: el alcalde de Casasaltas escribe a Largo Caballero.
Se trata de un documento de pocas líneas en formato cuartilla, manuscrito en papel oficial de la Alcaldía Constitucional de Casasaltas, cuyo contenido dice lo que sigue:
  • <Casas Altas 7 de Febrero de 1936/ Dn. Francisco Largo Caballero./ Madrid./ Dn. Francisco: El alcalde que se dirije que/ ha sufrido millares de perjuicios y presidios en la mis-/ ma noche Vd., livertó al presidente vijente de nuestra Consti-/ tucion cuando la llamada a desora de la noche que sí/ Vd., no le dice que no saliera a esas horas lo regular hubiera sido/ fusilado hesa noche, ¡cuantas veces lo he pensado!/ Dn. Francisco, deseo tener comunicación con Vd., y con Dn./ Anjel Pestaña con los fines de unificación obrerista no hay/ más que un enemigo, la relijión contra el laicismo iglesia y/ convento de or./ Su buen amigo le saluda. Miguel Villaescusa>.[2] 
Separando el contenido en parágrafos textuales, obtendremos la siguiente distribución:

1)      Casas Altas 7 de Febrero de 1936/ Dn. Francisco Largo Caballero./ Madrid.
2)      Dn. Francisco: El alcalde que se dirije que/ ha sufrido millares de perjuicios y presidios
3)      en la mis-/ ma noche (que) Vd., livertó al presidente vijente de nuestra Consti-/ tucion
4)      cuando la llamada a desora de la noche
5)      que sí/ Vd., no le dice que no saliera a esas horas lo regular (es que) hubiera sido/ fusilado hesa noche,
6)      ¡cuantas veces lo he pensado!/
7)      Dn. Francisco, deseo tener comunicación con Vd., y con Dn./ Anjel Pestaña
8)      con los fines de unificación obrerista
9)      no hay/ más que un enemigo, la relijión contra el laicismo iglesia y/ convento de or./
10)  Su buen amigo le saluda. Miguel Villaescusa.

Lo primero que llama la atención es que el alcalde de un pequeño pueblo del Rincón de Ademuz, como era Casasaltas –unos 775 habitantes en 1930- tuviera la ocurrencia de dirigirse al célebre político y sindicalista madrileño. Lo hace mediante un texto manuscrito, en papel oficial de la Alcaldía. La composición del escrito evidencia la deficiente formación académica del edil, de ahí que nos preguntemos, ¿por qué no le mandó al secretario del Ayuntamiento que mecanografiara la carta y corrigiera los errores sintácticos y ortográficos del texto manuscrito? No lo sabemos; podemos aventurar que fue porque no quería que nadie se enterara de la misiva ni de su contenido. Aunque tampoco debemos hacer afirmaciones taxativas, ya que la morfología del texto parece ser distinta de la firma: el primero denota una caligrafía redondeada, femenina, por no decir infantil; mientras que la firma utiliza trazos cursivos más viriles. En cualquier caso, ¡un estudio grafológico lo aclararía! Por otra parte, tampoco importa demasiado que la carta la hubiera escrito otra persona al dictado del alcalde, y éste se hubiera limitado a poner su nombre y rúbrica. Lo importante es que al firmarla manifiesta su conformidad, incluidas las faltas sintácticas y ortográficas. Al hilo de lo dicho surge otra pregunta, ¿cuál fue el motivo de la carta, qué pretendía realmente el señor Villaescusa con su escrito? Aparentemente, el interrogante se responde en el punto (7), porque deseaba tener comunicación con el líder socialista y con Ángel Pestaña, otro político y dirigente anarcosindicalista, y (8) “con los fines de unificación obrerista”. 


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Misiva del alcalde de Casasaltas (Valencia) -señor Miguel Villaescusa Iniesta (1888-1970)- a don Francisco Largo Caballero, histórico sindicalista y político español -en Casasaltas, a 7 de febrero de 1936- [Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1565, Exp.14, N.24 - 1 - Imagen Núm: 1 / 2].
Volviendo al primer parágrafo (1) vemos que el documento se data en Casasaltas, a 7 de febrero de 1936, esto es, nueve días antes de la primera ronda de las Elecciones Generales de febrero de ese año, las terceras y últimas de la IIª República, que se desarrollaron en medio de una gran expectación social. El señor Villaescusa dirige su misiva a Madrid, a nombre de don Francisco Largo Caballero, esto es, nominalmente. Desconocemos a qué dirección remitió la carta, probablemente a la sede de la Unión General de Trabajadores (UGT), pues por entonces el dirigente socialista era Presidente de la central sindical (1918-39); pero también pudo dirigirla al Congreso de los Diputados, pues entre junio de 1931 y febrero de 1939 don Francisco fue Diputado en las Cortes Generales por Madrid.
Por el segundo parágrafo (2) vemos que el remitente manifiesta haber “sufrido millares de perjuicios y presidios”, esto, haber sido perjudicado de alguna forma, hasta sufrir penas de cárcel, quizá por su actividad política o sindicalista previa –aunque esto es sólo un suponer-. ¿Cuándo sufrió el señor Villaescusa tales perjuicios y correcciones? Pudo ser durante la represión radical-cedista del Gobierno de Lerroux del año 1934, cuando el levantamiento socialista y nacionalista contra el Gobierno legalmente constituido o durante la Dictadura de Primo de Rivera (1923-30) y Dictablanda de Berenguer (1930-31). Aunque también pudo ser durante las primeras décadas del reinado de Alfonso XIII..., lo cierto es que no lo sabemos.


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Vista parcial de Casasaltas (Valencia), desde el camino del cementerio (2013).
 
Los tres parágrafos siguientes resultan los más enigmáticos del texto, pues cuando dice “en la mis-/ ma noche (que) Vd., livertó al presidente vijente de nuestra Consti-/ tucion” (3) no sabemos exactamente a qué se refiere. Podemos interpretar que se está refiriendo a don Niceto Alcalá-Zamora y Torres (1877-1949), primer Presidente de la IIª República, que lo fue desde el 10 de diciembre de 1931 hasta el 7 de abril de 1936; antes lo había sido del Gobierno Provisional.[3] De ser así aludiría a la Constitución republicana de1931. Pero, ¿cuándo libertó el señor Largo Caballero al presidente de la República, en qué contexto se produjo la presunta liberación? No lo sabemos..., aunque es posible que haya algún acontecimiento de esa época que ignoramos. En todo caso, ese presunto acontecimiento se produjo “cuando la llamada a desora de la noche” (4), esto es, en una hora intempestiva, de tal modo “que si/ Vd., (Largo Caballero) le dice que no saliera a esas horas (de la noche) lo regular (es que el presidente vijente de nuestra Consti-/tución) hubiera sido/ fusilado hesa noche” (5). El señor Villaescusa debió haber evocado con cierta frecuencia aquel acontecimiento, pues exclama “¡cuantas veces lo he pensado!” (6).
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Vista parcial de Casasaltas (Valencia), desde la Avenida de la Diputación, con detalle de la torre-campanario de la parroquial Santísima Trinidad (2013).
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Fotografía oficial del primer Presidente de la IIª República Española -don Niceto Alcalá-Zamora y Torres (1877-1949)-.
En los dos parágrafos siguientes el señor Villaescusa manifiesta a Largo Caballero el propósito de la carta, esto es, su “deseo (de) tener comunicación” con él, “y con Dn./ Anjel Pestaña” (7), “con los fines de unificación obrerista” (8). El propósito es perfectamente entendible en el contexto social y político de la España de entonces, con la coalición electoral de la izquierda –Frente Popular- a punto de enfrentarse a las derechas en aquellas determinantes elecciones de febrero de 1936.[4] Y digo determinantes porque el clima social y político que se estableció en aquella primavera trágica fue uno de los factores que condujo a la Guerra Civil (1936-39). El texto alude a otro personaje, don Ángel Pestaña –se refiere a Ángel Pestaña Núñez (1886-1937), un anarcosindicalista leonés de Ponferrada, escritor y periodista que fue secretario general de la Central Nacional del Trabajo (CNT) en 1929 y 1930-32, diputado en Cortes Generales (1936-37) y fundador del Partido Sindicalista-.[5]


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El escritor, periodista y político leonés Ángel Pestaña Núñez  (1886-1937), a la derecha de la imagen, durante un mitin anarquista, junto con Salvador Quemades (izquierda) y Salvador Seguí (centro) [Imagen tomada de Wikipedia, La enciclopedia libre].
 
Ángel Pestaña viajó a la URSS (1920), allí conoció a los principales líderes bolcheviques y se mostró contrario a las tesis de la "dictadura del proletariado": He dicho que me repugnan las dictaduras porque creo que todo movimiento de transformación ha de dirigirse a conquistar más libertad para los pueblos y no una tiranía mayor –dice en sus libros “Setenta días en Rusia, lo que yo vi” y “Setenta días en Rusia, lo que yo pienso”, escritos a raíz de aquel viaje-.[6] En cualquier caso, a la fecha de la carta objeto de estudio, el dirigente anarquista ya estaba distanciado de Largo Caballero, con el que parece haber colaborado en alguna ocasión -al menos eso da a entender la respuesta de Largo Caballero al alcalde de Casasaltas, como veremos-. El distanciamiento de Pestaña y Largo Caballero hay que entenderlo en el contexto de la bolchevización del líder socialista madrileño, extremado a partir de la derrota de la sublevación asturiana –la primera batalla de la guerra civil, según hipótesis de Gerald Brenan en su célebre libro “El laberinto español” (1984)-. Otros opinan que no fue así, porque interpretaciones hay para todos los gustos; en cualquier caso, aquella huelga general revolucionaria no fue un acontecimiento baladí, siendo un paso más hacia lo que había de venir... ¡Obviamente, pudo haber sido de otra manera, pero no lo fue!
La misiva del señor Villaescusa concluye con una soflama anticlerical “no hay/ más que un enemigo, la relijión contra el laicismo iglesia y/ convento de or. (9), en la que confusamente expresa su rechazo de todo lo que oliera a cera o incienso. Para terminar declarando su amistad por el dirigente socialista, pues se despide diciendo “Su buen amigo le saluda. Miguel Villaescusa” (10).

Segundo documento: el dirigente socialista responde al señor Villaescusa.
La respuesta del líder sindicalista y político marxista madrileño -don Francisco Largo Caballero (1869-1946), dirigente histórico del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y de la Unión General de Trabajadores (UGT)-[7] no se hizo esperar, pues apenas unos días después –el 10 de febrero de 1936- escribió al alcalde de Casasaltas, diciendo:
  • <Sr. Don Miguel Villaescusa./ CASAS ALTAS (Valencia)./ Estimado compañero:/ Contesto a su carta fecha 7 del actual en la que me pide/comunicacón con Angel Pestaña y conmigo para la unificación obre-/ rista./ He de hacerle presente que con Angel Pestaña no tengo/ ahora ninguna relación. Además, la comunicación conmigo ya la tiene/ usted puesto que me escribe y en cuanto a Pestaña no sé ni cual/ es su domicilio particular ni donde tiene el domicilio social./ Cordialmente suyo y de la causa socialista.[8]
Separando el contenido en parágrafos textuales, obtendremos la siguiente distribución:
1)      Sr. Don Miguel Villaescusa./ CASAS ALTAS (Valencia)./
2) Estimado compañero:/ Contesto a su carta fecha 7 del actual en la que me pide/ comunicación con Angel Pestaña y conmigo para la unificación obre-/ rista./
3)      He de hacerle presente que con Angel Pestaña no tengo/ ahora ninguna relación.
4)      la comunicación conmigo ya la tiene/ usted puesto que me escribe
5)      y en cuanto a Pestaña no sé ni cual/ es su domicilio particular ni donde tiene el domicilio social./
6)      Cordialmente suyo y de la causa socialista.

La respuesta de Largo Caballero, escrita en papel corriente y mecanografiada, carece de membrete personal y oficial, así como de firma y rúbrica. El hecho de que la carta adolezca de esos datos puede deberse a que se trata de la copia, cuyo original firmado sería remitido al señor Villaescusa.


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Carta de respuesta de don Francisco Largo Caballero (1869-1946), histórico dirigente del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y de la Unión General de Trabajadores (UGT) al alcalde de Casasaltas, señor Miguel Villaescusa Iniesta (1888-1970) -en Madrid, a 10 de febrero de 1936-
[Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL, 1565, Exp.14,N.24 - 2 - Imagen Núm: 2 / 2].
 
Por el primer parágrafo vemos que el líder socialista se dirige al alcalde de Casasaltas por su nombre y apellido “Sr. Don Miguel Villaescusa” (1), aunque sin hacer alusión a su cargo de alcalde. Le trata de compañero, anunciándole que su respuesta es a su misiva de 7 de febrero, “en la que me pide/ comunicación con Angel Pestaña y conmigo para la unificación obre-/ rista” (2). Por el siguiente párrafo vemos como le hace saber “que con Angel Pestaña no tengo/ ahora ninguna relación” (3). El hecho de decir “ahora” parece confirmar que anteriormente sí la tuvo, como evidencia el que el señor Villaescusa le pidiera su dirección. En el párrafo siguiente le hace manifiesto al alcalde que “la comunicación (con él) ya la tiene/ usted puesto que me escribe” (4) -lo que resulta patente-. Probablemente el alcalde deseaba otro tipo de relación, quizá más intensa o personal. En cuanto al señor Pestaña reitera que “no sé ni cual/ es su domicilio particular ni donde tiene el domicilio social” (5) –lo que evidencia que a la fecha no tenían ya ninguna relación personal ni corporativa-. Y se despide del edil casasaltense con afabilidad “Cordialmente suyo y de la causa socialista” (6).

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Don Francisco Largo Caballero (1869-1946), histórico dirigente del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y de la Unión General de Trabajadores (UGT) [Imagen tomada de Wikipedia, La enciclopedia libre].

Notas acerca de los personajes.
Cuanto menos, resulta sorprende que en aquellas intensas jornadas pre-electorales el señor Largo Caballero encontrara un hueco en su agenda para responder la sorprendente carta de un desconocido alcalde de pueblo. De hecho el político participó activamente en aquella campaña electoral de febrero de 1936, en pro de la coalición electoral izquierdista denominada Frente Popular. En un mitin celebrado en Linares (Jaén) pocos días antes -el 20 de enero de 1936-, dijo:
  • <La clase obrera debe adueñarse del Poder Político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución>. 

Decíamos arriba que tras el fracaso de la revolución de octubre de 1934 y su paso por la cárcel, el dirigente socialista extremó su postura política, manifestándose partidario de las tesis bolcheviques, lo que le valió el alias de “Lenin español”. Aunque no todos están conformes con este apelativo:
  • <De haber sido realmente Largo Caballero el Lenin español, o sea, un hombre con instinto seguro de poder, hubiera venido a buenos términos con Azaña y hubiera permitido la entrada en el Gobierno del Partido Socialista. Pero como en el fondo era un socialdemócrata que jugaba a la revolución, no obró así>.[9] 

El dirigente socialista era más bien partidario de establecer una alianza entre los partidos izquierdistas y sindicatos obreros –singularmente el Partido Comunista (PC) y los anarquistas de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT)-: esta fue la causa de su enfrentamiento con distintos líderes de su propio partido, singularmente con Indalecio Prieto (1883-1965), más moderado y que controlaba el aparato del partido.
El juicio sobre su persona y actividad sindical y política depende de los autores que se consulten. Yo me quedo con la interpretación de un inglés de mi agrado, magnífico conocedor del periodo histórico y buen analista, no afectado por las ideologías políticas del momento -me refiero a Gerald Brenan (1984)-:
  • <Es imposible no cargar una parte de la responsabilidad de lo que ocurrió después (se refiere a la Guerra Civil) sobre Largo Caballero. El 1º de mayo (de 1936) encabezó una manifestación grandiosa que recorrió las calles de Madrid. Más de 10.000 trabajadores, saludando puño en alto, llevaban banderas con inscripciones como éstas: “Queremos un gobierno de trabajadores” “¡Viva el Ejército Rojo!”. Intoxicado por el entusiasmo de los que le seguían, enteramente confiado en su éxito, cerró los ojos ante los peligros del camino que había emprendido. Tenía sesenta y ocho años y a esa edad debemos apresurarnos si queremos ver la tierra prometida. Orgulloso y obstinado por naturaleza, no fácilmente influenciable por los otros, había pasado toda su vida en el limitado marco de los sindicatos. Por esta razón, adolecía de falta de una amplia visión política. De no ser así, se hubiera dado cuenta de que la disposición de fuerzas en Europa, considerando esto solamente, no hubiera tolerado nunca la implantación de una dictadura del proletariado en España. Así, el único efecto de la política de los socialistas al socavar al gobierno republicano fue el de hacerlo aún más débil, moral y materialmente, para resistir la avalancha que estaba a punto de caer sobre él. [...] Podemos llamar a esto el error nacional, ya que la historia de España está hecha en gran parte con las ruinas y destrozos causados por estos mismos actos de embriaguez y de excesiva confianza>.[10] 
El hispanista británico alude sin reparo a la inexcusable responsabilidad que los socialistas (nacionalistas, separatistas y otros grupos de izquierda) tuvieron en el desencadenamiento de la guerra civil, en especial los de tendencia caballerista. Así lo reconoce el propio Julián Besteiro Fernández (1870-1940), presidente del PSOE (1925-32), hombre culto y moderado, al que no se puede acusar de intentar rescribir la historia:
  • <La verdad real: Estamos derrotados por nuestras culpas (claro que hacer mías estas culpas es pura retórica). Estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido, quizá, los siglos>
Estas fueron las palabras del catedrático y político español ante el tribunal que sumariamente lo juzgó. Al finalizar la guerra era miembro del Consejo de Defensa de Madrid, y mientras la mayoría de dirigentes izquierdistas huían hacia el exilio, él se quedó en la capital como máxima autoridad republicana, siendo quien entregó el poder a los vencedores.[11]

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Don Julián Besteiro Fernández (1870-1940), catedrático y político español, presidente del PSOE (1925-32), con su esposa, la señora Dolores Cebrián, durante las elecciones de 1933 [Foto tomada de http://www.fuenterrebollo.com/Gobiernos/julian-besteiro.html].

La vida del histórico dirigente socialista –me refiero a Largo Caballero- fue muy intensa, tanto desde el punto de vista personal como político. Apoyó la Dictadura de Primo de Rivera (1923-30) y durante la IIª República participó en el Gobierno del primer bienio como Ministro de Trabajo (1931-33); ya durante la guerra fue Presidente de Gobierno (1936-37). Tras la contienda se exilió en Francia con su familia, luego de la ocupación por los alemanes fue capturado por la GESTAPO y recluido en el campo de concentración de Sachsenhausen (Alemania), donde permaneció durante dos años (hasta abril de 1945). Falleció el año siguiente –el 23 de marzo de 1946- y fue inhumado en el célebre cementerio de Père Lachaise (París).

Respecto al señor Miguel Villaescusa Iniesta (1888-1970), Alcalde del Ayuntamiento constitucional de Casasaltas (y 1º de guerra), Presidente del Comité de Sanciones y Vocal de la Junta Calificadora para la Incautación de Fincas, de filiación socialista (UGT) y con simpatías anarcosindicalistas. Además de por sus actuaciones políticas, los registros consultados le vinculan a distintos acontecimientos:
-Saqueo y destrucción del contenido de la iglesia parroquial –Santísima Trinidad-, del estanco de tabaco y de la Casa Abadía de la localidad.[12]
-Detención de don Ramón Fos Adelantado, sacerdote, de 45 años, cura párroco de Corcolilla de Alpuente (Valencia), apresado en el “rento de Benarruel” (Moya) y asesinado en Casasbajas, el 16 de agosto de 1936.[13]
-Detención de Conrado Andrés Sánchez, carnicero, de 22 años, apresado en Ademuz y asesinado en Castielfabib, el 25 de agosto de 1936.[14]
-Detención de Pedro Sánchez Sánchez, sastre, de 29 años, apresado en Chulilla y asesinado en Casinos, el 28 de septiembre de 1936.[15]

Los documentos consultados corresponden a la instrucción realizada para la Causa General de Valencia: el Fiscal deja aquí constancia de los sucesos que se investigan y los relaciona con los presuntos responsables, basándose en las declaraciones juradas de las personas perjudicadas.
Respecto a la filiación política del personaje, éste figura como socialista de vocación sindicalista (UGT) y querencia anarquista, según demuestra la carta expuesta En cuanto a su destino después de la guerra, el señor Villaescusa Iniesta fue detenido y confinado en la “Prisión Celular” de Valencia, quedando “a disposición del Ilmo. Sr. Auditor de Guerra de esta Región, habiendo asistido a Consejo de Guerra num. 2 de esta Plaza el día 13 de Septiembre de 1939, ignorándose la petición del Fiscal y la resolución recaída”.[16]

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Vista parcial de Casasaltas (Valencia), desde el cementerio municipal (2013).


            A modo de epílogo.
El autor es consciente de que los documentos presentados no constituyen más que una anécdota en el contexto histórico de la revolución y Guerra Civil Española (1936-39). Sin embargo, pese a su aparente insignificancia, los registros forman parte de la historiografía local, al vincular a dos personajes tan distintos en peso histórico: el señor Miguel Villaescusa Iniesta, alcalde de un pequeño pueblo del Rincón de Ademuz, como era y sigue siendo Casasaltas (Valencia) y un importante sindicalista y político nacional, como era don Francisco Largo Caballero. Independientemente de cualquier otra consideración, con su respuesta al señor Villaescusa, don Francisco demostró en lo personal ser un hombre educado y sensible, pues pese a la conflictiva situación del momento histórico, encontró un instante para dar cumplida respuesta a su interlocutor, cuando otro quizá se hubiera limitado e echar la carta del edil al cesto de los papeles.
La exposición y el análisis de los documentos de referencia, en especial la carta del alcalde Villaescusa, posee algunos parágrafos incomprensibles, sobre los que tal vez un lector más avisado pueda apartar alguna luz. Los registros están datados en los días previos a la primera vuelta de las Elecciones Generales de febrero de 1936, unas elecciones complejas, que tuvieron lugar en un clima conflictivo y de gran expectación, y que dieron el poder a la coalición electoral izquierdista que conocemos como Frente Popular.[17] En realidad no fueron plenamente democráticas, pues estuvieron plagadas de violencia e irregularidades; además, el Gobierno nunca publicó los resultados completos y definitivos de aquellos comicios... -desde posicionamientos distintos, sin embargo, historiadores contemporáneos como Ramón Salas Larrazabal (1916-93) y Javier Tusell Gómez (1945-2005), dan un número similar de votos a las derechas y a las izquierdas, sólo que la Ley Electoral de entonces favorecía las coaliciones, de ahí el mayor número de diputados obtenidos por el Frente Popular- [Pío Moa -La Republica que acabó en guerra civil (Barcelona, 2006), p. 183].


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Detalle de "tumba-cruz" en el cementerio de Casasaltas (Valencia), correspondiente al señor Miguel Villaescusa Iniesta, fallecido el 5 de mayo de 1970 -a los 82 años- (2013).


En suma: la carta del alcalde de Casasaltas -señor Villaescusa Iniesta- a líder socialista madrileño –Francisco Largo Caballero- se justifica por su deseo de mantener comunicación con él y con el dirigente anarcosindicalista Ángel Pestaña, “con los fines de unificación obrerista”. Pero, ¿qué quiso decir exactamente el alcalde con sus palabras, qué pretendía, cuáles eran sus propósitos...? Realmente no lo sabemos. Por lo demás, el regidor local desconocía que a la fecha de su misiva los dos personajes se hallaban ya bastante distanciados, tanto en lo personal como en lo político. Ambos concurrieron a aquellas elecciones de febrero de 1936 y consiguieron acta de diputado, pero bajo distinta bandera. En cualquier caso, el señor Villaescusa debió ser un personaje notable y de armas tomar, o como se decía entonces, “de ideas avanzadas”. Falleció el 5 de mayo de 1970 -a los 82 años-: sus restos mortales yacen en el cementerio municipal de Casasaltas (Valencia). ¡Descanse en paz![18] Vale.

© Alfredo SÁNCHEZ GARZÓN.


 
Adenda.
Decía en la introducción que tenía “la secreta esperanza de que algún lector más avisado (pudiera) darles algún sentido (a los documentos), en especial a uno de los párrafos iniciales del primero, pues su discernimiento sigue siendo para mí inextricable” –y así ha sucedió-. A las pocas horas de publicar la entrada he recibo de un amable lector de Chelva (Valencia) –señor Ismael Roger Martínez- un correo, en el que ha tenido la deferencia de incluir un enlace a la página web del Cronista Oficial de Priego de Córdoba -lugar de nacimiento de don Niceto Alcalá-Zamora, primer Presidente de la IIª República Española-: allí hay un artículo de su titular Enrique Alcalá Ortiz, que ilustra al respecto, incluyendo un párrafo de las memorias del de Priego, el cual da cumplida respuesta a tres de los parágrafos de la carta del alcalde Villaescusa a Largo Caballero:

3) en la mis-/ ma noche (que) Vd., livertó al presidente vijente de nuestra Consti-/ tucion
4)  cuando la llamada a desora de la noche
5) que sí/ Vd., no le dice que no saliera a esas horas lo regular (es que) hubiera sido/ fusilado hesa noche,

Se trata de un episodio que tuvo lugar en la Cárcel Modelo de Madrid, en la noche del 21 de febrero de 1931, tras la detención de algunos de los encausados en el intento de golpe de estado contra la Monarquía. De este periodo histórico hay abundante bibliografía, en mi biblioteca he encontrado varios títulos de gran interés, además de los dos volúmenes de Historia de la Segunda República Española (Madrid, 1964) de Joaquín Arrarás: de un lado uno de los mejores libros de Pío MoaLos personajes de la República vistos por ellos mismos (Madrid, 2000)-, uno de Stanley G. PayneEl colapso de la República. Los orígenes de la guerra civil (1933-36), (Madrid, 2005)- y otro de Vicente Alejandro GuillamónEl caos de la II República: breve historia de los hechos que antecedieron a la guerra civil (Madrid, 2006)-; este último mucho más asequible, quiero decir ágil y fácil de leer.
 Para evitar perderse en el marasmo de datos y pequeños detalles que se produjeron en torno a la denominada Conspiración de San Sebastián y la sublevación de Jaca 12 de diciembre de 1930, perfectamente resumidos en el último de los libros citados, iré al grano y haré la reseña de las memorias de Alcalá-Zamora, “neoconverso republicano” que tuvo su papel directivo en aquellos hechos. Don Niceto fue encarcelado, junto con otros responsables de la intentona golpista, entre ellos el socialista don Francisco Largo Caballero. Según parece, en la cárcel sufrieron emboscadas de distinto tipo, singularmente de un grupo reaccionario denominado “legión”, precedente y origen de lo que después sería la “Falange”. El más importante tuvo lugar la citada noche del 21 de febrero de 1931, episodio en el que don Niceto temió por su vida: 
  • <Fue el plan mucho más hábil. Tan pronto se constituyó el gobierno Aznar, el último que iba a tener la monarquía, y celebró su primer consejo, fui despertado a altas horas de la madrugada para levantarme y bajar al teléfono, donde me esperaba con mucha urgencia un señor que no daba su nombre. Me extrañó tanta facilidad para la llamada de un desconocido, cuando jamás en todo el tiempo que llevaba de cárcel se me había permitido, ni tampoco a los demás, tener conversación alguna por aquel medio con la familia. Encargué dijesen que no bajaba y que ya de día me avisara quien fuese. A poco volvió el vigilante ya con la orden, no la invitación, de que me levantase, pues el desconocido se había transformado en la presidencia del consejo de ministros, que necesitaba hablarme con inaplazable urgencia. Me levanté y se me encargó que me subiese mucho el cuello del abrigo, pues en vez de hablar desde el teléfono del puesto central, o clavillo del célebre abanico donde se juntan las galerías de la cárcel Modelo, tendría que salir al cuerpo exterior separado de aquella y sito en la fachada de la calle principal. Al rumor de estas conversaciones sostenidas a través de una puerta y en medio del doble silencio de la prisión y de la noche, interrumpióse en la celda E de la misma galería el sueño ligero y receloso de viejo cauto de Largo Caballero. Levantóse al par que yo y con curiosidad avivada bajó a acompañarme. Su presencia junto a mí sorprendió y desconcertó en el puesto central de mando nocturno. Todo fueron titubeos balbuceantes y explicaciones incoherentes. Ya no los contestaba la presidencia del consejo, a la que aparentaban llamar desde aquel mismo teléfono, aún como a mí se me había dicho que éste no funcionaba y había que salir al exterior. Fue inútil recordar que en la presidencia hay siempre un funcionario de servicio permanente y también turno de guardia para el teléfono entre los telegrafistas. El plan quedó frustrado>.[19]
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Portada y contraportada del libro de don Niceto Alcalá-Zamora -Mis memorias (Segundo texto de mis Memorias), Editorial Planeta, Barcelona, 1977-.
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[Escaneadas y enviadas por el señor Ismael Roger Martínez, de Chelva (Valencia)].

Por el expediente instruido a raíz de aquel episodio “se demostró que el oficial de guardia había creado un plan para cuando don Niceto saliese por el patio, los guardias, que no estaban avisados, disparasen sobre él” –explica el Cronista de Priego de Córdoba en su artículo-. Si comparamos las palabras de la carta del alcalde Villaescusa con las del relato del Presidente republicano veremos que están diciendo del mismo episodio, sólo que el edil lo cuenta como presuntamente circulaba aquella anécdota  en su tiempo, o como él la recordaba. Hemos de tener en cuenta, sin embargo, que el hecho tuvo lugar en febrero de 1931, que el Alcalde lo evoca en febrero de 1936 y que el Presidente lo escribe en sus Memorias de marzo a junio de 1940 -durante la primera etapa de su exilio en Pau (Francia)-: el sucedido sólo podía conocerlo en detalle el protagonista y Largo Caballero, que le acompañaba en aquel trance. Pero merece la pena conocer cómo continúa el suceso narrado:
  • <Enterados en Priego, es natural que, con las pasiones y ánimos exaltados, en sesión del siete de marzo de 1931, siendo Alcalde don Víctor Rubio Chávarri, se expresara la gratitud que había en el vecindario por Largo Caballero. Y "para expresar esta gratitud inseparable de aquel incidente, proponía que la calle en construcción, que el Ayuntamiento de la Dictadura denominó de "José Cruz Conde", se le dé el nombre de "Largo Caballero", agregando en el plano inferior la siguiente inscripción "Madrugada del 20-2-1931. Gratitud". La solemne inauguración del nuevo nombre "Largo Caballero" -junto al de "Pablo Iglesias"- se efectuó el día 2 de septiembre de 1931>.[20]

La amistad entre don Niceto y Largo Caballero se truncaría tres años después -como acabaría rompiéndose también la que el socialista mantuvo con el anarcosindicalista Ángel Pestaña; pero de alguna manera esta es la historia de España -al menos en esa época-, una historia de rupturas y desencuentros...


[1] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. El expolio de la iglesia de Casasaltas durante la revolución, con detalle de los daños, en: Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2011, vol. IV, pp. 261-262.
[2] Archivo Histórico Nacional, Madrid, FC-Causa General, 1565, Exp.14, N.24, p. 43. Vid SÁNCHEZ GARZÓN (2011), p. 261.
[3] Niceto Alcalá-Zamora. (2014, 28 de febrero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 09:43, marzo 4, 2014 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Niceto_Alcal%C3%A1-Zamora&oldid=72887869.
[4] Elecciones generales de España de 1936. (2014, 4 de febrero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 19:07, marzo 4, 2014 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Elecciones_generales_de_Espa%C3%B1a_de_1936&oldid=72324176.
[5] Ángel Pestaña. (2014, 3 de marzo). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 10:22, marzo 4, 2014 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=%C3%81ngel_Pesta%C3%B1a&oldid=72940821.
[6] Ibídem.
[7] Francisco Largo Caballero. (2014, 23 de febrero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 12:06, marzo 4, 2014 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Francisco_Largo_Caballero&oldid=72775443
[8] [AHN], Madrid, FC-Causa_General, 1565, Exp.14, N.24, p. 44. Vid SÁNCHEZ GARZÓN (2011), pp. 261-262.
[9] BRENAN, Gerald. El laberinto español. Antecedentes sociales y políticos de la guerra civil, Editado por Plaza&Janés, S.A., Barcelona, 1984, p. 325.
[10] Ibídem, p. 318.
[11] Julián Besteiro. (2013, 25 de octubre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 18:32, marzo 4, 2014 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Juli%C3%A1n_Besteiro&oldid=70405887.
[12] SANCHEZ GARZÓN (2011), pp. 255-263.
[13] Ibídem, pp. 105-124.
[14] Ibídem, pp. 53-65.
[15] Ibídem, pp. 137-155.
[16] Ibídem, pp. 243-252.
[17] Frente Popular (España). (2014, 2 de febrero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 19:01, marzo 4, 2014 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Frente_Popular_(Espa%C3%B1a)&oldid=72285591.
[18] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Iconografía funeraria en el cementerio de Casasaltas (Valencia) [I y II], en: http://alfredosanchezgarzon.blogspot.com.es/2013/11/iconografia-funeraria-en-el-cementerio.html, del viernes 22 de noviembre de 2013.
[19] ALCALÁ-ZAMORA, Niceto. Memorias (Segundo texto de mis Memorias), Editorial Planeta, Barcelona, 1977, pp. 156-157.
[20] ALCALÁ ORTIZ, Enrique. La larga cruz de la carretera nueva (XII). Los sucesivos nombres que fue recibiendo la llamada popularmente "Carretera Nueva", hoy calle Ramón y Cajal, en: http://www.enriquealcalaortiz.com/web/index2.php?pagina=ver.php&id=293&PHPSESSID=462iqllip8lnqe9kaklt0h9317.